¿Usted lo haría mejor?
Gobierne un cantón de Costa Rica durante cuatro años. Presupuesto que no alcanza, agua que no da para todos, un Concejo que no lo acompaña y gente que llega a cobrar favores. Cada decisión que va a tomar aquí la ha tenido que tomar alguien de verdad.
El poder no arranca en Zapote. Arranca en una municipalidad donde falta plata para todo. Complete la carrera de alcaldía y se le abren las otras dos.
Cuatro años al frente de un cantón. Presupuesto, agua, basura, caminos, plan regulador, Contraloría y un Concejo que hay que convencer voto por voto.
Y el caso del día: un expediente nuevo cada mañana, el mismo para todo el país, con algo que lograr que casi nadie logra. Doce decisiones y una sola oportunidad.
Diputación por su provincia. Campaña interna, arrastre del partido, comisiones legislativas, votaciones que se negocian de madrugada y un presupuesto nacional que hay que defender.
La presidencia. Campaña nacional, segunda ronda, gabinete, relación con una Asamblea que no controla y decisiones que se sienten en los 84 cantones a la vez.
Escoge cantón, partido, con qué se viste y cuál va a ser su bandera de campaña. De ahí en adelante, cada decisión mueve estos números. Ninguna opción es gratis.
Cuánta gente lo respalda. Si se cae junto con el Concejo, le arman un plebiscito para sacarlo.
La caja de la Municipalidad. Puede terminar el periodo sin con qué pagar planilla.
Los votos con los que cuenta. Sin ellos no se aprueba ni el presupuesto ordinario.
Su credibilidad. Cuando se acaba, deja de servirle lo que diga, aunque sea cierto.
Hay un sexto contador que el juego le esconde. Sube cuando toma atajos y baja cuando hace las cosas por donde se deben hacer.
Las trampas no vienen marcadas. La opción que sube el riesgo casi siempre es la que se ve mejor: la que resuelve rápido, la que le da votos, la que le quita el pleito de encima.
Al final se le revela como expediente administrativo, con la lista de todo lo que se fue acumulando mientras usted decidía.
La ruta judicial tiene cuatro etapas y cada una tiene salidas que funcionan de verdad.
Cuestan plata, votos y aliados. Pero el acta reconoce a quien se salió del hoyo.
Las situaciones son ficticias. La normativa que las sanciona no. Después de cada decisión aparece la regla que aplica, explicada en dos líneas y sin lenguaje de abogado. Así se aprende cómo funciona de verdad una municipalidad: decidiendo mal primero.
Un aguacero se llevó el puente que comunica a tres comunidades. Hay gente incomunicada. Su asesor dice que una contratación por urgencia se firma hoy, y un procedimiento ordinario tarda meses.
El puente está en tres semanas y la gente lo carga en hombros. La Contraloría va a preguntar por qué esa empresa.
La Ley General de Contratación Pública sí permite contratar por urgencia, pero exige justificar la situación y dejar expediente. La emergencia acelera el trámite; no borra el deber de dejar constancia ni de no favorecer a nadie.
| Código Municipal | Pérdida de credencial, plebiscito revocatorio, plazos de presupuesto, tasas al costo |
| Ley 9986 | Fraccionamiento ilícito, refrendo, urgencia acreditada, SICOP |
| Ley 8422 | Dádivas, declaración de bienes, deber de probidad, abstención |
| Ley 6043 | Los cincuenta metros de zona pública |
| Código Electoral | Uso de recursos públicos en campaña |
El juego funciona como actividad de aula en cívica, derecho, gestión pública y trabajo comunal. Una partida cabe en una lección y deja material de discusión para dos.
La guía trae el plan de la lección, preguntas para la discusión ordenadas por dificultad, adaptaciones por edad y una hoja de registro para el grupo. Nueve páginas, libre de reproducir.
Puede jugar completo sin registrarse y sin dar un solo dato. Si quiere guardar el progreso, desbloquear los otros modos y coleccionar logros, se crea una cuenta y ya. Nunca es obligatoria.
Escoja el suyo o deje que la suerte decida dónde le toca. Los problemas que le van a caer encima cambian de raíz según el territorio, y con ellos cambian las decisiones, las trampas y la forma de salir bien parado.
Presas que no se resuelven con obra, torres de doce pisos en barrios sin agua, ríos convertidos en cloaca y una última finca verde que alguien quiere comprar.
El centro que se apaga local por local, el mercado municipal, la terminal de buses y la pelea de todos los días por un pedazo de acera.
Plan regulador que lleva décadas sin salir, los cincuenta metros de zona pública, el agua en temporada alta y el megaproyecto que promete trescientos empleos.
Doscientos kilómetros de camino y presupuesto para treinta, acueductos comunales, la escuela de nueve alumnos y los muchachos que se van y no vuelven.
El juego es un solo archivo con cuatro líneas de configuración. Se adapta a la división territorial, al sistema de partidos y a la normativa municipal de cualquier país de la región, con la marca del medio o de la organización que lo opere.
Un producto de audiencia que ningún medio pequeño puede construir solo. Licencia con su marca, su cantonalización y su normativa.
Educación cívica que la gente termina por gusto. Adaptable a programas de participación juvenil, transparencia y formación electoral.
Universidades, cooperativas y colegios profesionales. Sin partidos y sin candidatos: eso le quita al juego lo único que lo sostiene, que es la credibilidad.
No tiene publicidad, no cobra y no vende datos. Si quiere que siga creciendo, échenos una mano o invítenos a un yodo.
No recibimos aportes de partidos ni candidatos.
El nombre suyo puede quedar en una placa o en un expediente judicial. Rételo a esa persona que siempre dice que él sí sabría cómo hacerlo.
Empezar la carrera